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Fue la primera médica de Argentina y hoy da nombre a una vacuna y a un billete, pero la Facultad nunca la dejó ser profesora: la historia de Cecilia Grierson

En 1889 se convirtió en la primera mujer médica del país. Cinco años después se presentó a un concurso para enseñar obstetricia y lo declararon desierto porque era mujer.

✍️ Montse 📅 24 de September de 2026 ⏱ 7 min de lectura 👁 1 visitas
Fue la primera médica de Argentina y hoy da nombre a una vacuna y a un billete, pero la Facultad nunca la dejó ser profesora: la historia de Cecilia Grierson

Cecilia Grierson, la primera médica argentina a la que no dejaron enseñar

En mayo de 2023, el Banco Central de la República Argentina puso en circulación un billete de 2.000 pesos con su retrato. Ese mismo año, un equipo de científicos argentinos bautizó con su nombre la primera vacuna contra la covid desarrollada en el país, la ArVac Cecilia Grierson, y en enero de 2024 se inauguró en Buenos Aires una estación de tren que también lleva su nombre. Pocas figuras de la medicina argentina reciben hoy tantos homenajes. Sin embargo, la institución en la que se formó le negó en vida lo que más quería: en 1894 se presentó a un concurso para ser profesora suplente de Obstetricia y el tribunal lo declaró desierto. El motivo, según recogen la Universidad de Buenos Aires y la Wikipedia en español, fue que era mujer. Ella lo resumió años después en una frase: «siendo médica diplomada, intenté inútilmente ingresar al profesorado».

Una maestra que decidió estudiar medicina tras la muerte de una amiga

Cecilia Grierson nació en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1859, en una familia de origen británico: su abuelo, William Grierson, había llegado desde Escocia en 1825, y su madre, Jane Duffy, era de ascendencia irlandesa. Pasó la infancia en el campo, entre Entre Ríos y Uruguay, y era la mayor de seis hermanos. Con apenas catorce años abrió junto a su madre una pequeña escuela en la propiedad familiar. En 1878 se tituló como maestra en la Escuela Normal de Señoritas y, según la Wikipedia en español, fue Domingo Faustino Sarmiento quien la nombró maestra de una escuela primaria. Con ese sueldo trasladó a su familia a la capital.

La decisión de estudiar medicina llegó por una pérdida. Tanto el Museo Roca, dependiente del Ministerio de Cultura argentino, como la Wikipedia en español coinciden en que la enfermedad y muerte de una amiga íntima, que la Wikipedia identifica como Amelia Kenig, la llevaron a la Facultad de Ciencias Médicas en 1883. Según la UBA, completó la carrera en los seis años previstos mientras trabajaba ocho horas al día, y entre 1885 y 1888 fue ayudante en el laboratorio de Histología.

2 de julio de 1889: la primera médica del país

Se graduó el 2 de julio de 1889, con treinta años, con una tesis titulada Histero-ovarotomías ejecutadas en el Hospital de Mujeres, desde 1883 a 1889. Era la primera mujer que obtenía el título de médica en Argentina. La Wikipedia en español recoge que durante los estudios sufrió el rechazo de profesores y compañeros, y que ya titulada no tuvo las mismas oportunidades de practicar cirugía que sus colegas varones. Se especializó en ginecología y obstetricia.

Aun así, su trabajo dejó huella en la cirugía del país. En 1892 formó parte del equipo del doctor Samuel Molina que realizó en el Hospital de Mujeres la primera cesárea documentada en Argentina, según la Wikipedia en español. Es un dato que casi ningún perfil divulgativo menciona y que conviene tomar con prudencia, porque no hemos encontrado una segunda fuente independiente que describa con detalle cuál fue exactamente su papel en la intervención.

Lo que construyó mientras la universidad le cerraba la puerta

La exclusión académica no la detuvo; la desvió hacia otros proyectos. Durante la epidemia de cólera de 1886, todavía estudiante, comprobó la falta de personal preparado para atender a los enfermos. De esa experiencia nació la Escuela de Enfermeras del Círculo Médico Argentino, que según la UBA fue la primera de Sudamérica y obtuvo reconocimiento oficial en 1891. Implantó un plan de estudios y el uso de uniforme, y escribió manuales como la Guía de la enfermera y Primeros auxilios en casos de accidentes. El Museo Roca recoge la idea que la guiaba: la mejor manera de aliviar a quien sufre es poner a su lado a personas comprensivas, afables y capaces.

En 1891 figuró entre los fundadores de la Asociación Médica Argentina, que el 27 de julio de 1907 la eligió para presidir una de sus sesiones, y el 15 de abril de 1892 creó la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios, que acabaría integrándose en la Cruz Roja. En 1897 publicó Masaje práctico, considerado uno de los textos fundacionales de la kinesiología en el país, y entre 1904 y 1905 impartió en la Facultad de Medicina un curso de gimnasia médica y kinesioterapia, el primero de esa disciplina en Argentina. Es decir, acabó enseñando en la Facultad, pero a través de un curso concreto y no de la cátedra por la que había concursado. También atendió a niños sordos y con dificultades de aprendizaje, y escribió sobre la educación de las personas ciegas.

Una voz fuera de las aulas

Su actividad se extendió a la defensa de los derechos civiles de las mujeres. En 1899 viajó a Londres para participar en el Congreso Internacional de Mujeres, y a su regreso impulsó la creación del Consejo Nacional de Mujeres en Argentina. En mayo de 1910 presidió en Buenos Aires el Primer Congreso Femenino Internacional. La Wikipedia en español recoge además un estudio que dedicó al Código Civil, en el que mostraba que la ley situaba a las mujeres casadas en una posición jurídica comparable a la de los menores, y que se cita entre los antecedentes de la reforma legal de 1926.

El ángulo menos contado: una jubilación que no le contó todos sus años

Entre 1913 y 1916 se retiró de la escuela de enfermeras y de la docencia. Lo que vino después apenas aparece en los perfiles divulgativos. Según la Wikipedia en español, recibió una jubilación modesta que solo le reconocía 22 de sus 25 años de ejercicio médico, y el Museo Roca confirma que pasó sus últimos años en Los Cocos, en la provincia de Córdoba, viviendo de una pensión reducida. No hemos encontrado el expediente original que explique por qué no se computaron esos tres años, así que conviene presentarlo como lo que es: un dato recogido por las biografías, sin el documento que lo aclare.

Tampoco allí se quedó quieta. En 1924 donó su propiedad de Los Cocos al Consejo Nacional de Educación para que se abriera una escuela, que hoy lleva su nombre y que, según la Wikipedia en español, fue la primera del pueblo. Murió en Buenos Aires el 10 de abril de 1934, a los setenta y cuatro años, y está enterrada en el Cementerio Británico de la ciudad.

Por qué importa hoy

La lista de homenajes a Cecilia Grierson es larga: un retrato en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, calles en Puerto Madero y San Telmo, un sello postal, un Google Doodle en 2016, un billete, una vacuna y una estación de tren. Todos celebran a la primera médica del país. Ninguno recuerda el concurso de 1894, la cirugía que no le dejaron practicar ni la jubilación recortada, que son precisamente los datos que explican por qué su carrera tomó el rumbo que tomó. Leída entera, su biografía plantea una pregunta que va más allá de su época: cuánto de lo que se atribuye a la vocación de una pionera fue, en realidad, el resultado de las puertas que le cerraron y de las que tuvo que abrir por su cuenta.

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