Rani Abbakka Chowta: la reina india que resistió 40 años a los portugueses, hasta que la traicionó su marido
Gobernó un pequeño puerto de la costa de Karnataka bajo un sistema de sucesión matrilineal y derrotó varias veces a la armada portuguesa en pleno siglo XVI. Murió luchando en una celda.
Una ciudad recuperada en una sola noche
En 1568, el general portugués João Peixoto creyó haber resuelto, por fin, el problema de Ullal. Su flota había desembarcado en el pequeño puerto de la costa de Karnataka, en el suroeste de la India, y había tomado la ciudad casi sin resistencia. Esa misma noche, mientras las tropas portuguesas celebraban la victoria, la reina que gobernaba el lugar reunió a un grupo de guerreros, entró en la ciudad por rutas que solo ella conocía y lanzó un contraataque que nadie esperaba. Peixoto murió en el combate, junto a decenas de sus soldados, y Ullal volvió a manos de su reina antes del amanecer. Se llamaba Abbakka Chowta, y llevaba entonces más de cuarenta años enfrentándose, con distinta fortuna, a la potencia naval más temida de su tiempo.
Una reina jainista para un reino de religiones cruzadas
Abbakka fue coronada reina de Ullal hacia 1525 por su tío, Thirumala Raya III, dentro del sistema de sucesión matrilineal conocido como aliyasantana, propio de la dinastía Chowta y de buena parte de la región de Tulu Nadu. Ese sistema, poco habitual fuera del sur de la India, otorgaba a las mujeres un papel central en la herencia y el gobierno, y permitió que Abbakka recibiera desde joven una formación en esgrima, estrategia militar, arquería y diplomacia normalmente reservada a los herederos varones de otras dinastías indias. Aunque ella misma profesaba el jainismo, gobernó un reino de población mayoritariamente hindú y musulmana, y construyó buena parte de su poder militar sobre una alianza con los mogaveera, pescadores musulmanes que aportaban a su ejército la fuerza naval que Ullal, como puerto comercial, necesitaba para sobrevivir.
Por qué un pequeño puerto le importaba tanto a Portugal
Tras la llegada de Vasco da Gama a la India en 1498 y la posterior conquista portuguesa de Goa, el Imperio portugués intentó imponer un monopolio sobre el comercio marítimo del océano Índico, exigiendo permisos de navegación —los llamados cartazes— a cualquier embarcación que quisiera comerciar libremente. Ullal, un puerto estratégico para la exportación de especias y tejidos, se convirtió en un objetivo prioritario para Lisboa. Abbakka se negó sistemáticamente a pagar tributo y mantuvo el comercio con mercaderes árabes al margen del control portugués, una postura que convirtió a su pequeño reino en una anomalía dentro del mapa colonial de la costa occidental india: casi todos los puertos vecinos habían aceptado, con mayor o menor resistencia, las condiciones impuestas por Lisboa.
Cuatro décadas de guerra naval que pocos libros de historia en español mencionan
La resistencia de Abbakka no se limitó a un único episodio heroico. Según coinciden distintas fuentes indias, derrotó a la flota del almirante Dom Álvaro da Silveira hacia 1555 o 1556 —las fechas varían ligeramente según el relato—, resistió un nuevo ataque naval portugués en 1557 y, tras la victoria sobre Peixoto en 1568, se dice que llegó a eliminar en combate a otro comandante portugués, Mascarenhas, con el apoyo de quinientos soldados musulmanes reclutados entre la población local. Para sostener esa resistencia prolongada, tejió alianzas con potencias regionales como el sultanato de Bijapur y el zamorín de Calicut, gobernante de otro de los grandes puertos que se resistían al dominio portugués en la costa de Malabar. Algunas versiones sostienen que sus tropas utilizaron flechas incendiarias como parte de su arsenal naval, aunque la evidencia histórica sobre el alcance exacto de esa tecnología en su ejército es limitada y depende en buena medida de la tradición oral local, transmitida durante generaciones a través del teatro popular yakshagana y de canciones folclóricas de la región de Tulu Nadu.
El matrimonio que se convirtió en su mayor amenaza
Aquí está el giro que la mayoría de los resúmenes sobre Abbakka despachan en una sola frase, cuando en realidad explica buena parte de su caída final: su matrimonio, arreglado por motivos políticos con Lakshmappa Arasa, gobernante del vecino reino de Banga, se rompió pronto, y ambos vivieron distanciados. Según la tradición, fue precisamente ese marido distanciado quien terminó aliándose con los portugueses, proporcionándoles información sobre las defensas de Ullal a cambio de apoyo contra su propia esposa. Es un dato que la historiografía india repite con cierta consistencia, aunque —como ocurre con buena parte de la biografía de Abbakka, documentada principalmente a través de crónicas coloniales portuguesas hostiles y de una tradición oral posterior que la convirtió en figura casi legendaria— resulta difícil establecer con precisión los detalles exactos de esa traición, más allá del hecho general de que contribuyó decisivamente a su derrota final.
Antes de que "resistencia anticolonial" fuera una categoría histórica
Cuando se habla de reinas indias que se enfrentaron al poder colonial europeo, el nombre que casi siempre aparece primero es el de la Rani de Jhansi, símbolo de la rebelión de 1857 contra el dominio británico. Abbakka la precede en casi tres siglos: su resistencia contra Portugal ocurrió cuando el Imperio británico en la India ni siquiera existía todavía como proyecto, y cuando el propio concepto de "resistencia anticolonial" no se había formulado como tal en ninguna tradición historiográfica, india o europea. Esa distancia cronológica ayuda a explicar, aunque no justifica del todo, por qué su figura quedó relegada durante siglos a la memoria regional de Tulu Nadu mientras otras gobernantes posteriores, enfrentadas a imperios que dejaron archivos administrativos mucho más extensos y centralizados, terminaron ocupando un lugar más visible en los manuales de historia.
Una muerte en prisión que se resiste a las cifras exactas
Cuando los portugueses lograron finalmente capturarla, Abbakka fue encarcelada. Según el relato que ha llegado hasta hoy, ni siquiera la prisión logró someterla: encabezó una revuelta dentro de la propia cárcel y murió en el intento. No existe una fecha de muerte firmemente establecida, y algunas fuentes atribuyen a sus dos hijas haber continuado la resistencia militar tras su captura, un dato que otras versiones no confirman. Esa combinación de hechos verificables —las batallas navales documentadas incluso en registros portugueses de la época— y de elementos que pertenecen más al terreno de la leyenda que al de la crónica es, probablemente, inevitable en la biografía de una gobernante del siglo XVI cuya principal fuente de memoria histórica fue, durante cuatrocientos años, la tradición oral de una región alejada de los grandes centros de producción historiográfica colonial e india.
Por qué su nombre resurge ahora en la India, y todavía no en español
En las últimas dos décadas, Abbakka ha pasado de ser una figura casi exclusivamente local a convertirse en un referente de la resistencia anticolonial india: en 2012 la Guardia Costera de la India botó un buque con su nombre, en 2023 el servicio postal indio le dedicó un sello conmemorativo, y su historia forma parte de la colección de cómics históricos Amar Chitra Katha, una de las principales vías de divulgación histórica infantil del país. Cada año, la ciudad de Ullal celebra el festival Veera Rani Abbakka Utsava, que incluye un premio a mujeres destacadas. Nada de ese renovado interés se ha traducido todavía a un artículo extenso en español: toda la documentación disponible sobre ella circula en inglés o en las lenguas del sur de la India. Es, en cierto sentido, un recordatorio de que la resistencia frente al colonialismo europeo no fue un fenómeno exclusivamente africano o americano, ni tampoco exclusivamente masculino: casi tres décadas antes de que las grandes potencias europeas consolidaran su dominio sobre la India, una reina de un puerto pequeño ya les había demostrado que ese dominio no sería, en ningún caso, sencillo.