Salió de Sanlúcar con medio centenar de mujeres y tardó seis años en llegar a Asunción: qué pasó realmente en el viaje de Mencía Calderón, «la Adelantada»
Enviudó antes de zarpar y asumió el mando de una expedición para poblar el Río de la Plata. Piratas, naufragios y casi dos años retenida por los portugueses convirtieron un viaje de meses en una odisea.
Mencía Calderón, la Adelantada que tardó seis años en llegar a Asunción
Cuando Mencía Calderón llegó por fin a Asunción, en el actual Paraguay, habían pasado unos seis años desde que salió de Sanlúcar de Barrameda. Había perdido por el camino a una hija, a su hijastro, dos de sus tres barcos y a buena parte de la gente que la acompañaba. Con ella entraron en la ciudad, según la Asociación Histórica Metellinense de Medellín, unas cincuenta personas, la mitad de ellas mujeres. La tradición la recuerda como «la Adelantada», el título que la Corona daba a quienes encabezaban la conquista y el poblamiento de un territorio. Fue una de las pocas mujeres que dirigió una expedición a América en el siglo XVI. Lo interesante no es solo que llegara, sino por qué un viaje pensado para durar meses se convirtió en una de las travesías más largas de la época, y cuánto de lo que se cuenta sobre ella sigue sin estar claro.
Una viuda al frente de un contrato con la Corona
Mencía Calderón nació hacia 1514 en Medellín, en Extremadura, en una familia noble. Según The Objective, estaba emparentada con Hernán Cortés y con Francisco Pizarro, también extremeños. En 1535 se casó con Juan de Sanabria, natural de la misma villa. Hacia 1545, tras la destitución de Álvar Núñez Cabeza de Vaca como gobernador del Río de la Plata, la Corona firmó con Sanabria una capitulación, el contrato que regulaba estas empresas, para poblar la región de Paraguay. El acuerdo incluía llevar familias y mujeres solteras: The Objective cita la cifra de «cien matrimonios y cincuenta mujeres solteras», un reflejo de la preocupación de la Corona por asentar población española estable en una provincia donde casi todos los colonos eran hombres.
Juan de Sanabria murió antes de zarpar. La capitulación preveía que el cargo pasara a su hijo Diego, pero era demasiado joven, y Mencía obtuvo permiso para ponerse al frente de la expedición. La propia terminología es imprecisa: The Objective habla de «coadelantada», mientras que la tradición la llama simplemente «la Adelantada». Lo que sí coinciden en señalar todas las fuentes consultadas es que ella fue quien organizó la partida y quien mantuvo unido al grupo durante los años siguientes.
Tres barcos, trescientas personas y un ataque pirata
La flota salió de Sanlúcar en abril de 1550. La Asociación Histórica Metellinense da la fecha del 10 de abril; El Arcón de la Historia Argentina, la del 9. Eran tres naves: el patache San Miguel, al mando del tesorero real Juan de Salazar; la carabela Asunción, y la nao San Juan. Viajaban unas trescientas personas. El número de mujeres también varía: la asociación de Medellín habla de «50 o 60», y El Arcón de la Historia concreta 53 mujeres y 247 hombres. Con Mencía iban sus hijas.
El 25 de julio de 1550, cerca del golfo de Guinea, un barco pirata atacó el patache. Según El Arcón de la Historia, los asaltantes despojaron a los pasajeros de sus pertenencias. La asociación de Medellín añade un detalle revelador: Mencía dejó constancia documental del incidente para proteger el honor de las mujeres a su cargo. En una expedición cuyo objetivo era, precisamente, llevar mujeres casaderas a una colonia, la reputación del grupo era también una cuestión de Estado.
Brasil: naufragios, una villa abandonada y dos años retenidos
Las tormentas dispersaron la flota. La nao San Juan se perdió en el mar, y en diciembre de 1550 los supervivientes buscaron refugio en la isla de Santa Catarina, donde hoy se levanta la ciudad brasileña de Florianópolis. Conviene aclararlo porque alguna pieza divulgativa reciente la sitúa por error en la costa de Colombia. En esa zona murieron una de las hijas de Mencía y su hijastro Diego de Sanabria, que según El Arcón de la Historia se ahogó frente a la costa brasileña.
La expedición intentó fundar un asentamiento propio, San Francisco, en la costa sur del actual Brasil. The Objective lo presenta como el primer enclave español en la costa del Atlántico sur; la asociación de Medellín precisa que lo abandonaron tras los ataques de la población indígena. En junio de 1553 el grupo llegó a São Vicente, un asentamiento portugués, buscando ayuda. Allí quedó retenido casi dos años. Portugal y Castilla se disputaban aquellas costas, y un grupo numeroso de colonos españoles en territorio que Lisboa consideraba suyo era, para las autoridades portuguesas, más un problema que una visita. Las fuentes consultadas no detallan qué negociaciones permitieron su salida.
Cinco meses a pie hasta Asunción
La última etapa fue por tierra. Según El Arcón de la Historia, un guía mestizo condujo al grupo durante cinco meses a través de selvas, montañas y ríos. Aquí aparece la primera gran discrepancia: esa misma fuente da como fecha de llegada octubre de 1555, aunque también menciona 1556; la asociación de Medellín habla de mayo de 1556, y The Objective, de mediados de 1556. Lo que nadie discute es el resultado: de unas trescientas personas que salieron de Sanlúcar llegaron unas cincuenta.
El ángulo menos contado: lo que cambió su llegada, y una muerte que se movió de sitio
La llegada de un grupo de mujeres españolas a Asunción tuvo un efecto social inmediato en una ciudad donde, hasta entonces, la mayoría de los colonos habían formado familias con mujeres guaraníes. The Objective subraya ese impacto y la influencia que Mencía alcanzó en la ciudad. Sus hijas se casaron con miembros de la élite local: María de Sanabria con el capitán Hernando de Trejo, e Isabel con Juan de Salazar y Espinosa, según El Arcón de la Historia. Varios de sus nietos tendrían un papel destacado en el Río de la Plata: Hernando de Trejo y Sanabria llegó a obispo de Tucumán y fundó los estudios que darían origen a la Universidad de Córdoba, y la mayoría de las genealogías sitúan también entre sus descendientes a Hernandarias de Saavedra, considerado el primer gobernador criollo de la región. Sobre este último parentesco las fuentes no coinciden en el detalle, así que lo más prudente es decir que pertenecía al círculo familiar de los Sanabria.
El dato menos conocido es el de su muerte. Durante mucho tiempo se dio por hecho que murió en Asunción. Según la Asociación Histórica Metellinense, un documento de 1598 indica que se trasladó a Santa Cruz de la Sierra, en la actual Bolivia, donde habría muerto hacia 1593. The Objective también la sitúa en Santa Cruz en sus últimos años. No hay, por tanto, una fecha ni un lugar de muerte fuera de discusión.
Por qué importa hoy
La historia de Mencía Calderón se cuenta a menudo como una aventura de superación, con cifras redondas y fechas precisas que las propias fuentes no comparten. Lo que queda cuando se contrastan es más sólido: una viuda que asumió un contrato con la Corona, sostuvo durante seis años a un grupo de colonos entre piratas, naufragios y la desconfianza portuguesa, y llegó a su destino con una sexta parte de la gente con la que partió. En Medellín, su villa natal, se la sigue recordando. La pregunta que deja abierta es por qué una de las pocas mujeres que dirigió una expedición a América en el siglo XVI sigue siendo, cinco siglos después, una figura de webs locales más que de manuales de historia.